TURISMO DE LA BIOSFERA EL PINACATE
El Pinacate y sus conos volcánicos
La
Reserva de la Biósfera del Pinacate, en Sonora, cuenta con paisajes que la
hacen uno de los mejores destinos para el ecoturismo en nuestro país. Basta
señalar que está en una de las regiones desérticas más grandes del continente
porque abarca más de la mitad de Sonora y se expande hasta los estados de
Arizona y California, en Estados Unidos.
En
el Pinacate (que está a poco más de media hora de Puerto Peñasco) hay una
estación biológica que ostenta toda la información sobre el lugar y además te
proporcionará guías, mapas de la zona y vehículos necesarios para
adentrarte por los senderos -que, por cierto, tienen una señalización muy
adecuada- que llevan hacia los portentos naturales más emblemáticos.
Durante
el recorrido irás encontrando todo tipo de paisajes. A lo lejos, verás las
dunas infinitas del inconmensurable desierto y cerca de los senderos, de arenas
grisáceas y rojizas de origen volcánico, restos de lava que cubren grandes
superficies. También observarás arbustos como las gobernadoras,
espléndidos sahuaros gigantes, choyas, ocotillos, palo verde, y árboles
nodriza.
Más
allá, podrás apreciar la inclemente soledad de paisajes arenosos, y, después,
los sorprendentes volcanes y conos del Pinacate.
Conforme
uno se va acercando a los volcanes la arena es más negruzca y cuando finalmente
se llega al espectacular volcán “El Elegante” la impresión es espléndida. Y ese
es sólo el primero de los 10 cráteres gigantes tipo Marr que conforman el
escudo volcánico del Pinacate.
Estos
cráteres están casi al nivel del suelo pero su profundidad va mucho más allá de
la superficie. Como ejemplo, el diámetro de “El Elegante” es de 1,600 metros y
su profundidad se calcula en más de 300 metros, mientras que su edad es de más
de 32,000 años. Se puede recorrer a través de senderos interpretativos y su
magnificencia es inaudita.
Un
poco más lejos está otro cono volcánico: el Cerro Colorado, que no es menos
espectacular. Si continuas el periplo, irás divisando los otros conos, como el
Cerro del Tecolote, y encontrando algunos especímenes de la fauna local:
venados berrendos, borregos cimarrones, zorras del desierto, tejones,
tortugas del desierto, halcones, correcaminos, águilas, serpientes, etc.
El
horizonte está siempre dominado a lo lejos por el espectacular Volcán de
Santa Clara, y, más allá, las dunas del desierto de Altar. Por si fuera poco,
todavía más allá encuentras la línea delgada del Mar de Cortés. Todo junto
conforma una especie de paisaje lunar, simplemente un espectáculo
fastuoso.




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